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Piensa, Pinta y Estremece…
Miguel von Dangel entrevistado por José Pulido
Miguel von Dangel es como un sitio. El
hombre se vuelve lugar cuando crea expresiones artísticas
tan preponderantes como el paisaje, como un altar mayor,
como el paisaje humano, como el bullicio de la gente despertándose.
Miguel von Dangel es un lugar muy particular incrustado
en Petare. Miguel pinta y escribe bajo una atmósfera
de luces y penumbras, de casas laberínticas y pedazos
de cielo que a veces se agitan en forma de sábanas,
de bluyines, de relampagueantes palomas caseras.
Ver una obra suya es un acto inquietante, porque el contacto
espiritual es directo, conmueve la memoria acicateando los
elementos culturales que la conforman. Hablar con él
es un ejercicio difícil. Miguel anda sumergido en
pensamientos y sentimientos profundos. No hay manera de
tratar vaguedades. A veces se conversa con él como
jugando dominó en un botiquín. Pero hay que
ser muy amigo suyo para llegar a tales extremos.
Con Goya
Miguel hace un homenaje a Goya zambulléndose
en el pesimismo, el absurdo, el drama; en las tragedias
griegas que también son petareñas. Hace
uso del conocimiento que posee sobre el toro para entender
más a Goya. El toro es la fuerza bruta endiosada;
los toros eran dioses en Babilonia; alguna vez, Zeus se
convirtió en toro blanco para seducir a una de
tantas. Y Zeus fue quien regaló a Minos, rey de
Creta, un toro blanco del cuál se enamoró
la mujer de Minos: Pasifae. No puedes estar aceptando
regalos estrambóticos de alguien como Zeus, si
tu mujer no está ni pior o es bellísima.
Pasifae, hechizada, se metió dentro de una vaca
de madera para poder tener relaciones con su amado toro;
el Minotauro Asterion nació de esa unión.
Bueno, cuando Miguel pinta en homenaje a Goya hila fino
con todas esas cosas. Por si fuera poco, Miguel von Dangel,
además, pudo captar lo que otros no vieron en las
cabezas negras clavadas en la pared. Cabezas de ojos vidriosos
que aún asustan. Cabezas de toros bravíos
que murieron en la arena, que se humillaron ante el torero
y se desangraron como un tango en las plazas de toros.
Toros heróicos, de quinientos kilos,
cuyas cabezas terminaron adornando las tascas y otros
comederos.
De allí esta entrevista breve. Un pretexto para
hablar con Miguel von Dangel, uno de los artistas más
trascendentes y significativos de América Latina.
Y el único que pinta como él.
—Goya viene para aca y ve
lo que tú haces ¿que pregunta Goya?
—Goya, seguramente, no era gente de hacer preguntas
sino de imponer criterios, yo no veo a Goya preguntando.
Y luego hay que plantearse en qué momento Goya
haría qué tipo de pregunta, asi que la cosa
no es nada fácil.
Si yo parto de la base cierta de que las tauromaquias
responden a un momento histórico donde Goya empieza
a dar opiniones, él podría preguntarme:
¿Crees tú que la situación política,
histórica, en la que tú aludes mi obra para
decir lo que quiere decir, justifica eso?.
__Goya se la pasaba disgustado…da
la impresión…
__Goya viene saliendo de la oscuridad del pensamiento
dogmático español con toda la carga de esa
herencia de fanatismo religioso, de estupidización
del pueblo, que es la inquisición… y entra
en el siglo de las luces. Yo no se si nosotros estamos
entrando en el siglo de la oscuridad, eso sería,
por ejemplo, una disyuntiva para poderte dar una respuesta
exacta.
__Goya denunciaba la ignorancia
y la crueldad, cuando pintaba la fiesta brava ¿no?
__Igual que hizo con Los caprichos y Las brujas, Goya
utiliza la tauromaquia, para denunciar la negra ignorancia
en la que el pueblo está sujeto. La tauromaquia,
en el momento de Goya, comienza a conformarse como lo
que nosotros conocemos hoy en día. Viene a suplir
otros tipos de espectáculos que eran los autos
de fe, la quema de herejes y de brujas, de judíos,
marranos, etcétera, etcétera, etcétera.
La tauromaquia en su origen, en España, era un
derecho exclusivo de la aristocracia. Por las presiones
políticas del momento se le concede al pueblo el
derecho a participar y ser espectador de la tauromaquia.
El pueblo, por fin, como los señores feudales antiguos,
podía participar dentro del hecho. Los toreros
son virtuales héroes y líderes populares
en su momento, como buena herencia del circo romano, del
pan y circo.
Ahí tienes otra lectura de lo que
podría inferirse a partir de la tauromaquia: la
masa estupidizada se regodea en la sangre, se regodea
en la crueldad, se insensibiliza, pero el poder la maneja
a través de esos medios. De ahí a las pobladas
que salen a la calle a saquear, hay un paso muy pequeño.
El poder siempre está toreando al
pueblo. Y nunca faltan aguafiestas como Miguel von Dangel
o San Agustín en su momento, diciendo “esto
es una bestialización del espíritu humano,
hay que parar esto” pero ya tú ves que las
cosas continúan.
__Viene Kant a conversar contigo…¿qué
tema escogen para hablar los dos?
__Kant me mandaría para el carajo. Ese tipo estaba
más allá de conversar conmigo… además,
era un extremista… no creo que Kant me preguntaría
nada… Lo que sí me parece interesante es
que en los libros que estoy trabajando más allá
de la exposición, me encontré con una reflexión
en una revista Humboldt sobre el gran auge que tuvo Kant
en el Brasil de los años sesenta. Era la respuesta
que los predios académicos y universitarios brasileros
estaban consiguiendo para hablar un idioma, para decir
lo que estaba sucediendo sin exponerse a la opresión
de la dictadura militar de su momento.
Cuando yo utilizo a Kant en ciertos trabajos no es tanto
para ostentar que yo entiendo los dilemas que él
plantea en su filosofía, sino para entender cómo
una figura en un momento dado, inesperadamente, puede
señalarte situaciones.
__¿Qué puede aportar
en el contexto histórico, una exposición
homenaje a la tauromaquia de Goya?
__Es muy especulativo pensar que eso pueda tener una reacción
inmediata, no te olvides que estos sistemas funcionan
de otro modo.
Yo tengo el poder de hacer algo, de crear algo. Hay gente
con otro poder. Por ejemplo, el poder de la opresión
que sólo es poder en tanto que se compara con el
que tiene menos poder. Para que haya poder tiene que haber
el menos poderoso,
El pecado original es desplazar a Dios en su poder y en
su voluntad. El problema no es saber la disyuntiva entre
el bien y el mal, el problema es que hay quienes dicen
“yo sé tanto como Dios y ahora el que sabe
soy yo” y esa falta de humildad tan desconcertante
y brutal, esa arrogancia desmedida del homo sapiens de
creer que conocer es arrebatarle el conocimiento al otro,
es el pecado original. Esa soberbia es el pecado original.
__Terminando esto, debería
comentarte algo que ya sabes: hay mucho erotismo en la
tauromaquia…
__Te sorprendería saber cuantas erecciones y eyaculaciones
precoces sufren los visitantes de las corridas de toros
cuando ven correr la sangre, y eso no son inventos míos.
El juego del transformismo sexual en el toreo es obvio:
el torero es una mujer disfrazada con lucesillas y con
una falda que le muestra un picón al bruto que
la arremete desesperadamente. A última hora se
invierten deshonestamente los papeles del juego: el torero
saca la espada fálica y mata al animal: el toro
se vuelve la mami que se deja asesinar.
Caracas, Venezuela
Julio del año 2007
La entrevista se realizó en el taller
del artista ubicado en Petare, Venezuela
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