Exposiciones 2002 Ender Cepeda: "Fémina"
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Las Mujeres de Ender Cepeda
por Lenelina Delgado

Ender Cepeda propone nuevos escenarios: esta vez, sin abandonar su rico imaginario, las mujeres se convierten en protagonistas exclusivas de su discurso plástico. Ellas reclaman la mirada del espectador sin necesidad de convertirse en símbolo de existencias ajenas. Ellas son. Solo eso.
No es un tema ajeno para Ender Cepeda. Son muchas las formas en que ha pintado a las mujeres sin limitarse a consignar su imagen en espacios idealizados: además de plantearlas desde su realidad busca en sus sensaciones, ilusiones y hasta en sus miedos. Como las ve las representa y lo que encontramos no es una respuesta simple al muy complejo tema de la representación de las mujeres y lo femenino. En una visión interiorizada en un doble sentido porque por una parte alude a la propia intimidad familiar del artista y por otra se transforma en referencia de un mágico universo “que canta a la vida, a la felicidad, a la sencillez”.

Sus mitologías personales siguen siendo las mismas que hace treinta años le sirvieron para construir su obra, solo que ahora se permite ir más a su mundo interior y aceptar que lo que hace necesita la libertad de las emociones y la imaginación, de lo contrario lo que llaman estilo puede convertirse en una trampa sin salida. Sin negar etapas anteriores ha buscado depurar su lenguaje, exigiéndose más y más en la forma de abordar el oficio y en los resultados, buscando siempre la mayor simplicidad. En el trabajo de día a día, el taller es el espacio que le permite liberar lo que ha soñado, lo que ha imaginado, dejando un poco al azar “para ver lo que sucede”. Es una especie de juego de seducción que transforma la tela o el papel en el sujeto a conquistar.

En el proceso que ha sido su creación, Cepeda asume el dibujo como la estructura fundamental que le permite dar vida al cuadro. En la soltura de las líneas que traza día a día encuentra la base de su obra pictórica, abriendo un diálogo que fluye con naturalidad y deja que el color determine su camino: así nacen estas pinturas, imponiendo su propio ritmo en medio de un vibrante tejido cromático o de la delicadeza de las veladuras que ofrecen los blancos.

Desde estas telas se asoman mujeres que, como siempre, no niegan ni su fuerza ni su sensualidad, pero en esta oportunidad el pintor las observa y les permite observarse y ambas miradas se cruzan y desplazan cualquier intromisión. Se saben cómplices en un mundo de silencios y de acciones que transcurren en lugares que dominan. Él las mira. Ellas permiten su entrada y se descubren en ese adentro que no siempre está al alcance del otro. Esa corriente comunicativa tan particular se hace evidente en “Puesta en escena N° 1 con tres mujeres”: en el espacio cerrado, las figuras femeninas permanecen en actitud contemplativa, ajenas a lo exterior y compartiendo palabras y pensamientos. Una pequeña ventana deja ver la silueta de un hombre que parece llevado por la prisa, que pasa como en una escena teatral. “Las planchadoras” también son una proyección de la cotidianeidad tantas veces observada por Ender Cepeda. Ellas son parte de entorno que conoce y las deja ver como tales. No son mujeres-mitos.

En la realización de esta iconografía femenina no evade el tema del “Pintor y su modelo”. Simplemente no puede permanecer afuera. A sabiendas comparte tiempos y espacios y descubre ante el espectador la relación que existe entre el creador y la presencia que inspira. Desde su autorretrato se atreve a disputar el protagonismo que cede en las demás pinturas. El artista logra enfrentar el reto que recoge las experiencias de su interioridad armonizándolas con los temas que alimentan su obra: por eso las formas no son el problema esencial sino su contenido.

Un tercer elemento insoslayable es el desnudo femenino. En “Desnudo con espantapájaros” el cuerpo se exhibe y se descubre sin secretos en un primer plano que remarca la línea fluida y el vigoroso trazo de Cepeda. Es una mujer de hoy que no necesita conquistar el espacio cotidiano porque ya le pertenece, solo manifiesta su aceptación y la capacidad de reinventarse una y otra vez a través de los tiempos.

October 2002

 

 
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