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Adentrarse en la obra de Luisa Richter es
imbuirse en sus propias reflexiones, obras que la artista ha
examinado una y otra vez, repetidamente, que ha intervenido
de nuevo, con un nuevo trazo o quizás con un nuevo color.
Para Luisa Richter sus obras son parte de si misma, son una
parte muy personal de sus propios designios y afecciones, forman
toda una intimidad que interactúa entre el artista y
la obra, una compenetración que crece cada vez mas, hasta
fundirse en un solo ser.
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