Karem Arrieta
Obras | Curriculum | Textos sobre el artista

Las pinturas de Karem Arrieta
por Víctor Guédez

Karem Arrieta asume la pintura en sus dimensiones más explicitas y en sus aspectos más descriptivos. Sin embargo, en ningun momento se acomoda en un expediente complaciente ni se deja llevar por un cauce de baja resistencia, por eso sus definiciones formales son vigorosas, sus estructuraciones técnicas son complejas y sus contenidos son intensos.

Las obras de Karem Arrieta no son clásicas en sentido ortodoxo, pero tampoco se inscriben en lo arcaico. No podemos asociaría con una fidelidad realista y menos aún con un sesgo hiperrealista. De igual manera sería apretado incluirla en los parámetros de un surrealismo. Ella no se inscribe en ninguno de esos " ismos ", pero tampoco actúa en oposición a ellos. Su nicho es una imbricación en donde las cosas se conjugan, o una hibridación que promueve la mezcla de los enfoques, o una sinergia en la cual se fomenta un todo que es superior a la suma de los ingredientes aislados.

Podríamos hablar de una iconografía representativa que se inspira en un realismo mágico y que se solventa en un barroquismo maravilloso. Para consolidar esa riqueza de alcances, la artista recurre, por una parte, a referencias testimoniales de fuerte vinculación autobiográfica y, por otra, a vivencias cotidianas colmadas de significados evocativos, oníricos y psicológicos. De manera formal, ella retorna y legitima el tema de los retratos pero sin la intención de limitar el esfuerzo a la simple reproducción de personajes. Su empeño se encamina, más bien, hacia resoluciones de exigentes densidades plásticas, enigmáticas y expresivas. Para ensamblar estas intenciones define planos simultáneos que se convierten en espacios sugeridos en una misma superficie. Las ambivalencias y las analogías, así como los tiempos contradictorios y los códigos simbólicos conforman un tejido de fuertes impactos persuasivos.

En esa gran conjugación afloran los personajes protagónicos que se han desagregado en distintas series a lo largo de su evolución: los " Autorretratos", los " Hermanitos ", los " Artistas niños ", y " Mis hijos ". Estos sujetos comparten la escena con fondos colmados de animales seriados que aparentan telas estampadas. En otras ocasiones las telas son cuadriculadas y actúan como módulos de una matriz que fragmenta y valoriza la distribución luminosa de la resolución. Desde el punto de vista plástico se promueve, entonces, una interesante interacción entre una trama y unos planos que se transparentan mediante una sugestiva atmósfera. En ocasiones aparecen también personajes arquetípicos o citas de obras clásicas, con lo cual se incrementan los desafíos interpretativos.

Los registros plásticos descritos adquieren una intrínseca resonancia, como consecuencia de los conceptos que los respaldan. Pensamos que la propuesta de Karem Arrieta es de naturaleza autobiográfica. Por eso las resoluciones son generalmente autorretratos. En unos casos, estos autorretratos son explícitos, mientras que en otros son proyectados o reflejados en otros personajes. Esa presencia plantea una especie de reflexión acerca de la memoria y la realidad, como manifestaciones que unen una línea de identidad: somos un llegar a ser en donde el haber sido y el deber ser se tienden sobre una continuidad. El corto tiempo y el largo plazo son una abreviación del pasado remoto y del pasado inmediato. En ese desenvolvimiento la ruptura es continuidad, y a la inversa. Estas reflexiones, en el caso de nuestra artista, se asumen a través de rostros melancólicos y de miradas introvertidas que se ahondan hasta aparentar una extraña frialdad emocional. El silencio es también otro ingrediente interesante. Los personajes no hablan ni quieren hablar, pero no porque no tengan nada que decir, sino más bien, porque pueden decir más al no esconderse detrás de sus particulares silencios.

Víctor Guédez

Home | Exposiciones | Artistas | Grandes Entrevistas | Noticias | Publicaciones | Contáctenos | English