Testimonio - Palabras de José
Caldas.
Arte y Vida: Conversación Sostenida con el Crítico
Eduardo Planchart Licea en Marzo 2006
La pintura para es mi vida, es todo, hace muchos
años hice la promesa de que no iba pasar por la vida
como la brisa por la mejilla, sino más bien como una
marca que aporta, he luchado afanosamente por eso. Mi gran preocupación,
es dejar algo importante, algo que le sirva a las demás
personas y que no me muera en el recuerdo, sino que se vea que
hice un trabajo bueno y de calidad. La muerte real es cuando
se olvidan de uno, cuando nadie nos recuerda es cuando estas
muerto de verdad.
El interés hacia el arte, nace con uno. Recuerdo, como
si fuera hoy, cuando venía de hacer un trabajo en Puerto
La Cruz. Específicamente, cuando pasamos por la Laguna
de Uchire, en el Estado Anzoátegui decidimos comer algo,
y esa comida se fue alargando, aderezada con la conversación
que se extendió hasta un atardecer extremadamente hermoso;
eso me conmovió bastante, y quise plasmarlo a través
de un poema, pero no me salía nada. Lo que quería
era pintarlo, pero como no tenía la técnica en
el momento, alcance hacer un medio boceto allí; en ese
tiempo no pintaba, escribía, toda la vida me ha gustado
el verbo, de hecho tengo una cantidad de poemas hechos. Si,
había agarrado en forma esporádica un pincel,
sin ninguna orientación de ninguna clase. Luego, continúo
la conversación y vi el amanecer, eso me conmovió
doblemente, y cuando salimos de allá salí con
algo removido por dentro.
Azares de la formación
Una tarde cuando llegue del trabajo, conseguí a un compañero
que era poeta, le gustaba cantar, tocar, y cuando fui a su casa
la vi llena de cuadros. Eso, me conmovió, y entonces,
me dije:
- Algún día, voy a tener mi casa también,
llena cuadro. En la casa de ese poeta no había un huequito
vacío – sin vacilar le pregunte- ¿Chico
todo esos cuadros son tuyos? No, míos solamente no, tengo
de otros pintores. Me hablo de uno que fue su maestro, y me
lo presento, Evelio Huisepe, todo un personaje de Cagua, y eso
sucedió en Bella Vista, porque allí era donde
vivía el amigo y Evelio. El lugar, como su nombre lo
dice, tiene una bella vista, de una laguna, vía hacia
Villa de Cura. Total que me inicio en el Taller de Huisepe,
pero no podía ir como un alumno regular, porque como
tenía que cumplir un horario regular en una empresa,
me dijo:
- Pero, chico no importa, cuando vengas del trabajo; te voy
esperar hasta las seis y media, allí me vas llevando
tu trabajo y hacemos las correcciones. Es el año de 1972-1973,
en ese entonces trabajaba como herrero. Ya había estudiado
soldadura, total que estaba en taller de pintura, allí
había personas adultas, no había niños
en ese momento. Me acuerdo, que era el más atrasado de
todos, había señoras y muchachos que estaban bien
adelantados, y un grupo de muchachas bien echadoras de bromas;
cuando lleve, el primer lote de seis cuadros, las muchachas
los vieron y les causo gracia, porque les parecía torpe,
porque comencé a pintar como un artista popular, pintura
ingenua era llamada para esa época. Y al verlos les dio
gracias, y se rieron; eso me causo un cierto malestar. Total
ese tipo de pintura, le gusto mucho al maestro, y comenzó
hablarme de los artistas populares, de hecho conocí a
varios.., Huisepe, insistía en que continuara dentro
de esa tendencia, sin embargo iba y escuchaba las charlas de
él a los otros.
Por motivos de trabajo me mudo, a la Victoria, y pierdo el contacto
con el taller, pero él me presentó al maestro
Alejandro Rivas, entonces comienzo a ir los sábados,
en Maracay. Fue uno de los artistas aragueños, que aportó
bastante a la plástica en cuanto al color, pero su obra
es poco conocida. Nunca, pinte en su taller tampoco, iba y me
sentaba y comenzaba él a hablar y a pintar, luego se
me acababa la hora, y me iba.
Fue en la Victoria, que conocí al maestro Jorge Chacón,
se había mudado para Sabaneta, hizo su taller allá,
y me dijo:
- Mira Caldas, deberías irte al taller, para que pintes
conmigo allá, pues van muchos pintores. ¿Cuándo
puedo ir? Cuando quieras.
Su casa era de campo, bien sabrosa, y allí me rodee con
pintores como Francisco Padrón, Julio Jáuregui,
José Arcadio Carrasquel y otros. Allí, cada quien
pintaba a su manera, él simplemente, daba algunos tips
técnicos, a la manera de cada quien, como debías
solucionar esto o aquello. Así, uno iba madurando, en
ese espacio fueron madurando todos.
Con frecuencia venía con el maestro Chacón, a
la biblioteca del Museo de Arte Contemporáneo, a él
lo conocían, iba a estudiar a los expresionistas, y estudiaba
mucho al grupo Cobra, a los expresionistas alemanes, estudiábamos
y compartíamos todo aquello.
Cuando me aceptaron en el salón de Santa Teresa, mi estilo
estaba cambiando, no cambio el colorido, pues desden el principio
trabajaba con los primarios y los secundarios, y de repente
quedaban alternados de una manera complementaria, salían
de esa manera los cuadros con un color impactante.
Cada uno de los maestros que he tenido me aportó algo,
Alejandro Rivas, era paisajista, comienzo con él a ver
el paisaje de una manera diferente. Con el maestro Chacón,
también trabajamos el paisaje como investigaciones de
taller, como los bodegones, naturalezas muertas. La inquietud
del color, comienza con Alejandro Rivas, y la refuerzo con Jorge
Chacón, después estudio a maestros venezolanos
como Jesús Soto, él trabajo el color de una manera
tan diferente y vibrante, y recojo alguna de sus investigaciones
y las investigo.
La danza del color
Me gustan las composiciones que tiene gente, por ejemplo de
un altar, y para iniciar a crear sólo me llevo una libretita
y un lapicito, y allí hago los bocetos; y en el taller
los recreo. Hago también anotaciones de los colores que
dominan en el momento, ese es el borrador. Boceteo sobre el
lienzo en base a las anotaciones, y lanzo una mancha de color,
en una parte, luego en otra, y después me olvido de lo
demás. Luego comienza a surgir el dialogo de todos los
colores que están ahí. Ellos te van diciendo,
quien quiere que vayan al lado, y comienza a armarse la gran
danza del color. Solamente estoy dejándome llevar, siento
y escucho los colores, y de repente uno se sorprende cuando
terminas la obra.
Pinto con acrílico, utilizo la espátula, y de
vez en cuando un pincel, uso cualquier recurso que tenga a mano,
si necesito marcar en una parte, tomo una regla para correr
el color, y el efecto sea más largo. Lo importante es
lo que va quedando, si de repente no me gustan los resultados
espero que seque para volver a ese cuadro. Después de
terminado, viene el proceso de análisis y me siento frente
a la obra a verla, y estudiarla. De repente a la primera vista
paso la prueba, pero ahí unas que no pasan esa prueba,
después para descansar la vista, volteo la obra. Y, luego
con el tiempo regreso a esa pieza, y la veo, donde sientes que
ahí una falla, aunque no la capte. Lo cuadros no salen
del taller, hasta que este completamente aprobados por mi vista
y mi sentir.
Maestros del arte
Uno de los artistas que más he estudiado, es Carlos Cruz
Diez, es un hombre que ha estudiado el color al derecho y al
revés, los artistas le debemos mucho...Pero el gran maestro,
al cual ninguno de los pintores venezolanos puede eludir es
Armando Reverón, siento que trascendió los límites
del mundo tridimensional, logro dentro de un ritual que creaba
pasar a ver otra dimensión energética, y brillante.
El abre esa gran puerta, que muchos científicos metafísicos,
gnósticos conocen.
Todos lo maestros nos enseñan mucho, y he llegado a la
conclusión, de que uno no debe enredarse la vida tanto,
ellos nos han enseñado que la grandeza de todo esta en
la sencillez. Por ejemplo, Vincent Van Gohg, solamente trabaja
con pocos colores los primarios y secundarios, y les da una
gran diversidad al buscar la simplicidad de las cosas.
Energía, color y temática
En la pintura, intento captar la parte vibratoria de todos los
elementos que enfoco. Entonces, si voy a pintar cualquier motivo,
intento llegar a lo más profundo, no solamente a la formación
de la estructura externa, trato de sentirlo internamente; pues
todo es energía, todo ser viviente que puebla el planeta
tierra posee vibraciones
Los temas de los cuadres nacen de mi entorno, por ejemplo, cuando
camino, veo y pienso y de repente me gustan unas mandarina,
y detrás de ellas esta la entrada a un centro comercial.
Pero lo que me llama la atención son las tonalidades
que se ven allí, empezando por esas mandarinas, interiorizo
esa impresión, no me interesa el motivo sino el color.
Con esa impresión hago una composición, comienzo
con ese juego de energías y colores, de repente parto
de un dibujo tradicional, pero eso es solo el pretexto para
lanzar el color.
Arte y Sociedad:
El arte debería estar ligado a la sociedad, y cada vez
más, porque el arte sensibiliza a las personas; una persona
que ha tenido una experiencia con el arte logra se mejor ser
mejor amigo, mejor ciudadano, mejor hermano. Doy clases y específicamente
a los niños, porque se que estoy haciendo una gran labor,
pasado mañana si no logran pintar, se que se ha logrado
despertar un fibra en ellos, hacia el amor, hacia la naturaleza....
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